Última comida de unas vacaciones algo accidentadas.
Con un par de monos del trabajo, la mujer y el mayor.
Cuando reúnes a la gente adecuada y el momento y lugar fluyen, salen unas sobremesas espectaculares, profundas e interesantes.
Eso si, todos poniéndose hasta las trancas de carne a la brasa y yo con un arroz hervidito y suero fisiológico. Que cabrons !!! 🙂
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Día a día